La música nos hace sentir cosas increíbles y son muchos los que están todo el día pegados a los cascos, escuchando sus canciones favoritas. Hoy en día, con Spotify, YouTube y plataformas online por el estilo, la música está llegando mucho más lejos que nunca, y está claro que hay muchísima más variedad a nuestro alcance, con solo entrar en Internet. Las suscripciones de pago a estas plataformas permiten escuchar de forma ilimitada todos los temas que deseemos, en cualquiera de nuestros dispositivos. La vida de los MP3 fue bastante corta, entre el discman y los smartphones, porque pronto los teléfonos se han convertido en la fuente primordial de música para cualquier melómano. Solo necesitamos tener mucha memoria interna para que nos quepan todas las canciones que nos gustan y por supuesto, unos buenos auriculares.

Los hay que los llevan grandes, como si fueran cascos, con diadema y protección especial en las orejas, antiruido. Dicen que así se disfruta más de la música, y además se protege más el oído, ya que esos cascos no entran en contacto directo con nuestro oído interno. El tema del daño que pueden hacer los auriculares ha sido largamente debatido, y es que escuchar música demasiado alta con ellos afecta, como es evidente, a nuestros oídos. Esto hace que muchos traten de limitar el volumen al que estos casos pueden ponerse… pero la vida ahí afuera es cada vez más ruidosa y hace que unos cascos que no suenen potentes sean casi inservibles. ¿Hasta qué punto debemos preocuparnos por llevar música en los auriculares?

Un hábito cada vez más común entre los jóvenes

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Llevar los auriculares puestos por la calle es algo cada vez más habitual, sobre todo en las nuevas generaciones, que quieren disfrutar de la música allá donde vayan porque hoy por hoy ya tienen esa opción, gracias a las plataformas online y a sus propios smartphones. Lo cierto es que los auriculares han existido desde siempre pero los actuales son más potentes, tienen más volumen, y eso también puede llegar a afectar de mantera directa a nuestro oído. La mayoría de jóvenes se pone los cascos a mucha potencia solo para tener que escuchar la música y no nada de lo que hay fuera, pero eso es contraproducente para el propio oído, y también incluso para la propia seguridad del joven, ya que aislarse del exterior y perder un sentido puede ser peligroso cuando estamos en la calle.

Cómo afectan los auriculares a nuestros oídos

El daño que los auriculares pueden hacer a nuestro oído puede llegar a ser muy grave e incluso irreversible. Y es que mantener a nuestro oído interno expuesto a esos estímulos potentes durante mucho tiempo puede llevarnos a perder en parte la capacidad de escuchar bien. Es algo que no ocurre de un día para otro, por supuesto, y puede tardar muchos años, si es que no tomamos las precauciones debidas. Por ejemplo, está claro que los auriculares de botón son más dañinos, porque están en un contacto prácticamente directo con el oído, y eso significa que van a poder hacernos mucho más daño si los escuchamos a niveles demasiado altos. Sería mejor utilizar los cascos de diadema, y a un nivel relativamente normal.

Los expertos hablan de que ya hay una generación que está siendo afectada por todo este tema de los auriculares, los niños de los 80 que ya han pasado mucho tiempo con cascos de este tipo, pequeños, incrustados en los oídos, y que empiezan a presentar problemas auditivos a edades más tempranas. El daño puede ser mayor si no nos tratamos este problema desde el principio, es decir, si nos dejamos llevar pensando que no nos afectará tanto como parece. Al final tenemos que cuidarnos el oído porque supone uno de nuestros sentidos más importantes, y está claro que toda protección es poca en este sentido. En cuanto a la música, aunque muchos piensen que sí que cuenta, lo cierto es que lo único importante es el volumen. Manteniéndolo a un nivel razonable, podemos escuchar lo que queramos.

Consejos para el uso de auriculares

Ya hemos comprobado antes que los auriculares pueden provocar mucho daño en nuestra audición, sobre todo si utilizamos los de botón, que tienen un contacto más directo con la parte interna del oído. Uno de los consejos más útiles que podemos dar es cambiar los auriculares de este tipo por cascos de diadema, que no afectan tanto al oído porque además aíslan mucho más del exterior, y eso nos permite poder poner el volumen de la música mucho más bajo. Aquí está el quid de la cuestión, en el volumen que utilicemos, que no debe ser superior al 60 o 70%, a lo sumo, de la capacidad que nos de el propio aparato. Eso de poner el volumen a tope está totalmente desaconsejado.

De ahí que los cascos de diadema sean una mejor  opción, al permitirnos un volumen más equilibrado, sin tener que subirlo más por culpa del ruido que haya fuera. Pero no se trata solo de controlar el volumen, sino también el tiempo de exposición que tenemos frente a ese sonido tan alto. La recomendación es que no estemos más de 60 minutos escuchando música con los auriculares, y esto es algo a muchos les parecerá una locura, porque pasan mucho más del doble de tiempo recomendado, pero también es cierto que está en juego nuestra propia salud, así que hay que entender que es un problema que puede afectarnos de forma muy grave.

¿Qué hay del uso de cascos de diadema?

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Ya hemos hablado de ellos anteriormente, recomendando su utilización como alternativa a los típicos auriculares de botón que van dentro de la oreja. Los cascos de diadema funcionan como un pequeño altavoz rodeado por una carcasa que recoge nuestra oreja y la aísla mejor del ruido exterior. Por eso es una alternativa doblemente adecuada, por no estar en contacto directo con la parte interna del oído y por permitirnos un respiro en lo que al ruido exterior se refiere, para que así no tengamos que subir tanto el volumen para escuchar bien la música. Existen cascos muy buenos de este tipo a precios bastante económicos, así que como alternativa, es una de las más adecuadas.